Sexuality throughout the life course: a literature review
Alba Vargas Crespo, Dolores Pont Vázquez y Lourdes Márquez Suárez
Residentes 2º año. Enfermería obstétrico-ginecológica (matrona). Hospital Universitario Virgen de Valme (Sevilla).
Resumen
Introducción: La sexualidad es un componente esencial del ser humano y un indicador clave de salud y bienestar. No se limita a la función reproductiva, sino que abarca aspectos emocionales, relacionales y de identidad, influyendo directamente en la calidad de vida y la autoestima. La salud sexual depende de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales y atraviesa todas las etapas del ciclo vital, desde la infancia hasta el climaterio. Las disfunciones sexuales son frecuentes y afectan a una proporción significativa de la población, evidenciando la necesidad de integrar la evaluación de la sexualidad en la atención clínica y en políticas de salud.
Objetivos: Describir los principales cambios fisiológicos, psicológicos, sociales y culturales que afectan la sexualidad en las distintas etapas del ciclo vital, identificar la prevalencia y los factores de riesgo asociados a las disfunciones sexuales más frecuentes, y sintetizar estrategias de evaluación y manejo, con el fin de promover la salud sexual y el bienestar integral.
Metodología: Se realizó una revisión de la literatura en PubMed, Scopus, Google Académico, CINAHL y recursos institucionales de OMS y WAS entre septiembre y octubre de 2025. Se seleccionaron artículos sobre sexualidad, disfunciones sexuales y factores biopsicosociales, priorizando estudios originales, revisiones sistemáticas y guías clínicas, incluyendo cuestionarios validados como FSFI, IIEF y SEXIT Adult.
Resultados: La sexualidad es un proceso dinámico y continuo, con manifestaciones y necesidades diferenciadas según la etapa del ciclo vital. Las disfunciones sexuales varían según edad, género y contexto, siendo frecuentes los problemas relacionados con el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor. Factores hormonales, comorbilidades, salud mental, calidad de la relación de pareja y contexto sociocultural influyen en la función y satisfacción sexual. La evaluación clínica requiere herramientas validadas y un abordaje multidisciplinario, mientras que la educación sexual y la promoción de la salud desempeñan un papel central en la prevención y el bienestar.
Conclusiones: La sexualidad constituye una dimensión integral del desarrollo humano que atraviesa todas las etapas de la vida. Su atención requiere un enfoque biopsicosocial, inclusivo y basado en evidencia, que combine promoción de la salud sexual, prevención de disfunciones, educación adaptada al desarrollo y reducción del estigma, contribuyendo al bienestar y la calidad de vida de las personas.
Objetivos: Describir los principales cambios fisiológicos, psicológicos, sociales y culturales que afectan la sexualidad en las distintas etapas del ciclo vital, identificar la prevalencia y los factores de riesgo asociados a las disfunciones sexuales más frecuentes, y sintetizar estrategias de evaluación y manejo, con el fin de promover la salud sexual y el bienestar integral.
Metodología: Se realizó una revisión de la literatura en PubMed, Scopus, Google Académico, CINAHL y recursos institucionales de OMS y WAS entre septiembre y octubre de 2025. Se seleccionaron artículos sobre sexualidad, disfunciones sexuales y factores biopsicosociales, priorizando estudios originales, revisiones sistemáticas y guías clínicas, incluyendo cuestionarios validados como FSFI, IIEF y SEXIT Adult.
Resultados: La sexualidad es un proceso dinámico y continuo, con manifestaciones y necesidades diferenciadas según la etapa del ciclo vital. Las disfunciones sexuales varían según edad, género y contexto, siendo frecuentes los problemas relacionados con el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor. Factores hormonales, comorbilidades, salud mental, calidad de la relación de pareja y contexto sociocultural influyen en la función y satisfacción sexual. La evaluación clínica requiere herramientas validadas y un abordaje multidisciplinario, mientras que la educación sexual y la promoción de la salud desempeñan un papel central en la prevención y el bienestar.
Conclusiones: La sexualidad constituye una dimensión integral del desarrollo humano que atraviesa todas las etapas de la vida. Su atención requiere un enfoque biopsicosocial, inclusivo y basado en evidencia, que combine promoción de la salud sexual, prevención de disfunciones, educación adaptada al desarrollo y reducción del estigma, contribuyendo al bienestar y la calidad de vida de las personas.
Palabras clave
sexualidad ciclo vital disfunción sexual salud sexual adolescencia adultez climaterio
Abstract
Introduction: Sexuality is an essential component of human beings and a key indicator of health and well-being. It is not limited to reproductive function but encompasses emotional, relational, and identity-related aspects, directly influencing quality of life and self-esteem. Sexual health depends on biological, psychological, social, and cultural factors and spans all stages of the life course, from childhood to the climacteric period. Sexual dysfunctions are common and affect a significant proportion of the population, highlighting the need to integrate sexual health assessment into clinical care and public health policies.
Objectives: To describe the main physiological, psychological, social, and cultural changes affecting sexuality across different life stages, to identify the prevalence and risk factors associated with the most common sexual dysfunctions, and to synthesize strategies for assessment and management, aiming to promote sexual health and overall well-being.
Methodology: A literature review was conducted using PubMed, Scopus, Google Scholar, CINAHL, and institutional resources from the World Health Organization (WHO) and the World Association for Sexual Health (WAS) between September and October 2025. Articles addressing sexuality, sexual dysfunctions, and biopsychosocial factors were selected, prioritizing original studies, systematic reviews, and clinical guidelines, including validated questionnaires such as the FSFI, IIEF, and SEXIT Adult.
Results: Sexuality is a dynamic and continuous process, with manifestations and needs that vary according to life stage. Sexual dysfunctions differ by age, gender, and context, with common problems including desire, arousal, orgasm, and pain disorders. Hormonal factors, comorbidities, mental health, relationship quality, and sociocultural context influence sexual function and satisfaction. Clinical assessment requires validated tools and a multidisciplinary approach, while sexual education and health promotion play a central role in prevention and well-being.
Conclusions: Sexuality is an integral dimension of human development across the life course. Its care requires a biopsychosocial, inclusive, and evidence-based approach that combines sexual health promotion, prevention of dysfunctions, developmentally adapted education, and stigma reduction, contributing to individuals’ well-being and quality of life.
Objectives: To describe the main physiological, psychological, social, and cultural changes affecting sexuality across different life stages, to identify the prevalence and risk factors associated with the most common sexual dysfunctions, and to synthesize strategies for assessment and management, aiming to promote sexual health and overall well-being.
Methodology: A literature review was conducted using PubMed, Scopus, Google Scholar, CINAHL, and institutional resources from the World Health Organization (WHO) and the World Association for Sexual Health (WAS) between September and October 2025. Articles addressing sexuality, sexual dysfunctions, and biopsychosocial factors were selected, prioritizing original studies, systematic reviews, and clinical guidelines, including validated questionnaires such as the FSFI, IIEF, and SEXIT Adult.
Results: Sexuality is a dynamic and continuous process, with manifestations and needs that vary according to life stage. Sexual dysfunctions differ by age, gender, and context, with common problems including desire, arousal, orgasm, and pain disorders. Hormonal factors, comorbidities, mental health, relationship quality, and sociocultural context influence sexual function and satisfaction. Clinical assessment requires validated tools and a multidisciplinary approach, while sexual education and health promotion play a central role in prevention and well-being.
Conclusions: Sexuality is an integral dimension of human development across the life course. Its care requires a biopsychosocial, inclusive, and evidence-based approach that combines sexual health promotion, prevention of dysfunctions, developmentally adapted education, and stigma reduction, contributing to individuals’ well-being and quality of life.
Keywords
sexuality life course sexual dysfunction sexual health adolescence adulthood climacteric